El petardazo del Madrid en Mestalla enciende la Liga

El Real Madrid sufrió su segunda derrota en la Liga en Mestalla frente a un Valencia especialmente intenso y hábil al contragolpe, que supo explotar las carencias defensivas del equipo de Zidane y resistir con entereza en el tramo final del partido.

 

La derrota del Madrid cambia radicalmente el panorama de la Liga: el Madrid sigue siendo líder, pero perdió una bala en Mestalla y a falta de disputar su partido ante el Celta, solo tiene un punto de ventaja con respecto al Barcelona. 

 

 

El inicio del Valencia fue explosivo: con Parejo, Nani y Orellana como flechas en el centro del campo, el equipo 'che' desbordó por las bandas al Madrid recurriendo al contragolpe. 

Tal fue la intensidad del Valencia que en el minuto 8, ya ganaba 2-0: primero golpeó Zaza, que se revolvió excelentemente ante la mirada de Varane. El italiano controló, se dio la vuelta y sin pensarlo demasiado, conectó un remate extraordinario, inalcanzable para Keylor Navas.

MESTALLA, PURA ADRENALINA

Mestalla vivió una inyección de adrenalina que dejó noqueado al Madrid y que impulsó aún más al equipo local: solo cuatro minutos después, Orellana firmó el segundo del Valencia, rematando un contragolpe perfecto, brillantemente orquestado por Nani.

El partido iba camino del desastre para el Madrid, pero los jugadores de Zidane intentaron corregirse sobre la marcha: el Madrid supo recuperar el control del partido. 

La posesión era del Madrid, pero el Valencia tenía más remate: volvió a rozar el gol Parejo, en una falta directa que estuvo a punto de colarse en la red de Keylor, mientras el Madrid confiaba en su capacidad para remontar los partidos.

A punto de llegar al descanso, el Madrid recordó distancias: el gol del Madrid se veía venir, por dominio territorial y por juego. Marcelo progresó sin oposición por su banda y envió un buen balón a la cabeza de Cristiano, que conectó a gol, elevándose por encima de los centrales del Valencia.

DOS PENALTIS BIRLADOS AL VALENCIA

La segunda parte fue de dominio madridista: agotado físicamente, el Valencia dio un paso atrás hasta jugar prácticamente encerrado en su área, con algunos amagos de golpeo.

Fue Parejo el único valencianista inspirado en la creación: el '10' del Valencia capitalizó todo el juego ofensivo de su equipo, aunque en el ecuador de la segunda parte el equipo de Voro reclamó un penalti de Carvajal a Zaza, tras otro error garrafal de Varane en el corte.

Mientras, Zidane sacrificó a James para dar entrada a Bale, pero el galés apenas tuvo la oportunidad de ejercer de revulsivo.

Curiosamente, el Valencia pareció resucitar: lo hizo recurriendo al contragolpe, su mejor arma ante el Madrid. Munir disfrutó de una contra y Sergio Ramos le derribó con un pisotón clarísimo, sobre la línea del área, pero el árbitro, desbordado por los acontecimientos, se inhibió. 

El colegiado, De Burgos Bengoetxea, empezó a convertirse en protagonista del partido: dejó sin amonestar a Bale pese a una dura entrada del galés sobre Cancelo y a Mario Suárez por una falta, también muy dura, sobre Lucas Vázquez. 

El Valencia resistió los embates del Madrid con intensidad y coraje: los jugadores de Voro defendieron con orden, a pesar de los intentos del Madrid de llevar el partido al caos. 

El partido ya era un asunto de ida y vuelta: Zidane apostó por la explosividad de Lucas Vázquez, que lo intentó por la banda derecha, pero al Madrid le faltó último pase y remate. El Valencia supo cerrar todas las compuertas ante la desesperación del Madrid.  

Sergio Ramos, Bale y Lucas buscaron el gol en el último tramo del partido, con el Valencia ya encerrado en su área y achicando agua. El Valencia resistió a lo grande, exhausto físicamente pero movido por el orgullo de ser capaz de tumbar al líder de la Liga en Mestalla.