Entiendo que debemos celebrar, apoyar, y de cierta forma, proteger a Dalvin.
No porque yo lo diga, sino más bien porque el se lo merece - por su historia emotiva, su talento y su humildad.
En lugar de comparar, dividir, y crear una competitividad con la isla hermana, sencillamente apóyenlo igual como lo hizo Puerto Rico.
Cuando Dalvin anuncie una presentación en RD, llénenle una serie de funciones. ¡Multiplíquenle el éxito y punto!
¡QUE VIVA LA BACHATA!