Sucedió el pasado sábado, horas después de que el FC Barcelona hiciera pública la tan deseada fotografía de Leo Messi junto a Josep María Bartomeu firmando su nuevo contrato con el escudo del club azulgrana detrás. Un directivo del Barça se encontró por la ciudad con un amigo que nada tiene que ver con la entidad, muy culé, que le felicitó efusivamente por la renovación del jugador. La respuesta fue: “Sí, sí. Nos hemos quedado todos mucho más tranquilos, pero ni te imaginas el sablazo que nos ha pegado”.

Messi no rubricó el contrato que ya estaba pactado con su padre el pasado mes de junio, sino uno nuevo por el que su cláusula de rescisión subía de 300 millones de euros a 700. Eso sí que lo hizo público el club catalán con el propósito de ahuyentar a los ‘moscardones’ que andaban rondando al argentino. De lo que no se ha dicho ni pío es de la mejora del contrato, incluso de una posible prima, según apuntan algunos. Sí, otra más aparte de la de 100 que ya cobró por firmar su padre con poderes legales en junio. Si se hiciera una encuesta entre los socios del Barça lo raro sería que alguno pusiera el grito en el cielo porque el club haya dicho ‘vale’ a todo lo que ha pedido la estrella. A Messi no se le discute y punto, pero el problema que le viene ahora al Barça con el sablazo no es menor y es que deben encontrar dinero ya, y de manera muy urgente. Porque el pasado 11 de octubre, antes de la Asamblea de socios compromisarios, y antes de la nueva mejora y el sablazo correspondiente de Messi, el Barça ya admitió que gasta el 84% de sus ingresos en los sueldos de los jugadores.

El indicador máximo de seguridad en cuanto a la masa salarial se cifra en el 70% y el óptimo en el 55%. El 84%, por lo tanto, es ahora ya muy preocupante para la entidad, que debe conseguir, al menos, 150 millones de euros en ingresos ordinarios en el plazo de uno o dos años. Al margen de los planes para vender la publicidad de la camiseta del entrenamiento y otros patrocinios, a nadie se le escapa que el Barça tiene la necesidad de vender jugadores para quitarse de encima el lastre de ese 84% de masa salarial que ya debe ser más tras la foto de Messi y Bartomeu. Y eso significa que, a pesar de que deportivamente el presidente dejó caer que estaban sondeando el mercado para mejorar la plantilla en el mercado de invierno, ahora pintan bastos.

Para empezar, al que tenían echado el ojo, Mesut Özil, Wenger le ha cerrado las puertas a cal y canto. El técnico del Arsenal afirmó en rueda de prensa que se quedará hasta el final de temporada, igual que Alexis Sánchez, y que no hay ninguna opción de que se marche ahora, así que las posibilidades de que el Barça fiche en invierno se reducen porque es difícil encontrar en el mercado un jugador bueno, bonito y sobre todo barato. Sin embargo, no se descarta en absoluto que puedan salir jugadores.

Arda Turan, el número uno en la lista

Arda Turan está en la rampa de salidas colocado como el clarísimo número uno. A la mínima que el Barcelona tenga una oportunidad, lo venderá. No ha debutado esta temporada y su falta de profesionalidad ha colmado incluso la paciencia de Ernesto Valverde, que públicamente no dice una sola palabra más alta que otra sobre el turco, pero está deseando que se vaya porque cuando un futbolista está tan fuera como él, no es bueno ni siquiera tenerle en un vestuario. En el club culé son conscientes de que no van a ‘engañar’ a nadie y no recuperarán los 34 millones de euros —más siete en variables— que desembolsó por él en el 2015, pero es que el turco es el sexto jugador mejor pagado de la plantilla, así que su marcha es un objetivo prioritario para el Barça, que está deseando darle puerta. No recuperarán la inversión, pero pretenden ahorrarse una de las fichas más costosas de la plantilla por un jugador que ni entra en los planes del técnico… ni entrará.

El problema es que Turan no parece muy angustiado por no jugar y ya se ha negado en dos ocasiones a marcharse, con la oferta de China en invierno pasado y con el interés del Arsenal y el Galatasaray este verano. Su representante se reunió hace un par de semanas con Pep Segura y se está intentando desencallar la situación, pero será difícil convencer al jugador para que acepte no cobrar el resto de la ficha que tiene firmada con el Barça aunque se vaya a otro equipo. Bajarle el sueldo será una tarea titánica.

La vuelta de Dembélé

Hay otras opciones que el club azulgrana está manejando para conseguir ingresos y que pasan por traspasar a futbolistas que no están dando el rendimiento deseado hasta ahora. Es el caso de Deulofeu, Denis Suárez y André Gomes. Los tres entran y salen del once de Valverde como el Guadiana, mientras ninguno de ellos llega a convencer plenamente ni al entrenador ni a la afición. Con la vuelta de Dembélé, que estaba prevista inicialmente para enero pero podría reaparecer antes, no es descabellado que alguno de los tres vea la puerta de salida si llega una buena oferta a las oficinas.

La entidad necesita dinero y para ello no hay otra vía que vender a jugadores para asegurarse así poder bajar del alarmante 84% de masa salarial en el que estaban instalados ya en octubre, cuando Messi todavía no les había pegado el gran sablazo. Además, le queda al club dos renovaciones importantes por acometer: Piqué y Sergi Roberto. Y ninguno de los dos va a firmar por menos dinero de lo que ya están cobrando ahora. Vamos, que traspasar a jugadores empieza a resultar muy urgente.

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