Sylvester Stallone sorprendió al revelar que durante uno de los momentos más importantes de su carrera desarrolló bulimia y recurrió al uso de esteroides para mantener el físico exigido por sus personajes de acción.

El actor explicó que su apariencia se convirtió en una especie de armadura y que su deseo de alcanzar una figura atlética terminó transformándose en una obsesión.

La situación llegó a un punto crítico durante la preparación de Rocky III, estrenada en 1982. Stallone aseguró que redujo su grasa corporal hasta un 2.6 % y que tenía dificultades para retener los alimentos debido a su obsesión por conservar ese nivel de definición física.

El intérprete también reconoció que utilizó esteroides en ciclos para conseguir y mantener la musculatura que caracterizó a personajes como Rocky Balboa y John Rambo. Con el paso de los años, admitió que esas decisiones tuvieron un alto costo para su salud.

Las secuelas que dejaron sus personajes

Stallone reveló que se ha sometido a nueve operaciones de espalda, dos intervenciones en los hombros y tres fusiones cervicales como consecuencia del desgaste físico acumulado durante su carrera.

El actor señaló que comenzó a sentirse liberado de aquella presión cuando protagonizó Cop Land en 1997. Para ese papel aumentó de peso e interpretó a un personaje vulnerable, muy diferente a la imagen del héroe musculoso que había definido gran parte de su trayectoria.

Estas confesiones se producen antes del lanzamiento de sus memorias, The Steps, obra en la que repasa su infancia, sus comienzos en la actuación y el camino que lo llevó a convertirse en una de las figuras más reconocidas del cine de acción.

Redacción: SectorUrbano.net